Juan Antonio Camino - CANTAOR
Sebastian Montes Carpio (Escultor - Imaginero)
José Puertas (Diseñador de Moda)
Su sensibilidad por esta profesión ha sido reconocida por todas las marcas de moda en las que ha colaborado como director creativo.
Es un enamorado de la alta costura, pasión que le impregno su admirado "Maestro del Hierro", como afectivamente el mismo le llama.
Su carrera ha sido virtuosa y meteórica, colaborando con grandes diseñadores y posteriormente creando su propia marca "JOSE PVERTAS".
Desde su primer vestido de novia, que diseña para una amiga de la familia a los 14 años de corte clásico y gran cola en Villa del Río (Córdoba) su querido pueblo natal, del cual han destacado grandes personalidades tan notables como el pintor Pedro Bueno o el gran periodista Matías Prats.
Ha diseñado en su carrera en la moda miles de prendas y numerosos trajes de alta costura, que como él mismo reconoce "son mi pasión", junto con los de "pret-â-porter" y complementos de las marcas en las que ha colaborado, sobre todo con la marca PdH, con la que tuvo una fiel alianza durante 18 años.
Anteriormente, fue director creativo en Cortefiel, grupo en el que estuvo contratado desde 1987 hasta 2006.
Pero antes de esta etapa, en 1985, decidió trasladarse a Madrid para adentrarse en el mundo de la moda, compaginando sus estudios de diseño en "Stodart & Albert" y colaboraciones con diferentes diseñadores. Realizó su primera exposición de bocetos de moda en junio de 1986 en el “Café Barceló” de Madrid. El mismo año realizó su primer desfile de costura en el “Café Vaivén", en un colectivo con otros diseñadores.
Desde 1990, fue la mano derecha de Pedro del Hierro, con el que llevó a cabo dentro del Grupo Cortefiel el proyecto de expansión de dicha marca.
Al margen de las colecciones de "pret-â-porter" para otros diseñadores y colección de alta costura propia, ha realizado desde uniformes para diferentes compañías como “Mark¨s& Spencer” (España) o el de las azafatas vip del edificio central de Telefónica, así como el vestuario de varias obras de teatro como "Hipotecados" y "La Extraña Familia" de Pedro Osinaga y también para varias películas y series de televisión.
En junio de 2003, participa como director creativo de la enseña a la que representa, en la exposición "Tras el Espejo" en el museo “Reina Sofía de Madrid”.
Ha trabajado con las top-models más importantes del mundo, como Isabelli Fontana, Frankie Ryder, Diana Dondoe, Nieves Alvarez ... para las campañas de publicidad realizadas bajo su supervisión creativa, así como con prestigiosos fotógrafos nacionales e internacionales.
Gran polifacético dentro del mundo del arte y la moda "hacemos de todo, desde zapatos, sombreros, bolsos, jeans, diseño de muebles o incluso esculturas, así como el interiorismo de tiendas y por supuesto alta costura." (Magazine El Mundo, 11 de abril de 2004).
Su principal fuente de inspiración, es el análisis en constante evolución de las principales ciudades del mundo que visita, París, Londres, Tokio, Nueva York, Hong-Kong... sabiendo captar con su natural intuición la novedad y frescura que interpreta en sus diseños dando un estilo internacional no solo en las colecciones si no también participando intensamente en la imagen, posicionamiento, marketing y comunicación de las marcas en las que ha colaborado, en las que hay que destacar el gran conocimiento recibido de los principales motores de su formación como diseñador, gracias a Pedro del Hierro y a Roberto Verino, sus grandes maestros.
El 19 de diciembre de 2005, el Ayuntamiento de su localidad le brinda la oportunidad de realizar una exposición conmemorativa de su 20 aniversario en la moda, apadrinado por el Grupo Cortefiel. A la inauguración asistieron un gran número de amigos, actrices, modelos y prensa para apoyar el cierre de una etapa profesional y el comienzo en su andadura empresarial de forma independiente; entre ellos Remedios Cervantes, Juncal Rivero, Sandra Ibarra, Veronica Mengod...
También le dedicaron con gran afecto unas maravillosas criticas a su trabajo para dicha exposición, personalidades de diferentes ámbitos como Lola Gabarrón, Simoneta Gómez-Acebo, Carla Royo-Villanova, Paloma San Basilio, Pedro Osinaga, Beatriz Cortázar, Isabel Serrano, Carlos Pérez Gimeno...
En la exposición, se mostraron fotos de su trayectoria profesional en novias y vestidos de alta costura –veinte años de profesión y por lo tanto veinte vestidos de alta costura– para celebrarlo y cada uno de ellos realizados para una ocasión especial, como la boda real, fiesta de Cartier París, fiesta Dior Madrid, premios Telva, premios Goya... para diferentes clientas y amigas. Fue de tal éxito que la muestra se prolongó hasta el 8 de enero de 2006, con más de 3.000 visitantes.
El 20 de septiembre de 2008, presentó su colección de costura Primavera–Verano 2009 en el "Desfile Estrella" en su localidad, en un acto benéfico al que asistieron mas de 2.000 personas con excelentes críticas.
Ha vestido a infinidad de clientas de gran impacto mediático, así como también a multitud de clientas anónimas que se rinden ante los sensuales trazos de Pvertas.
Concepción Martos, cantante lirica de Villa del Rio
Ha sido semifinalista en el IX Concurso de Canto Manuel Ausensi y finalista en el XI. Ha ganado el 2º accesit para Jóvenes Cantantes del Conservatori de Girona Isaac Albéniz.
Su actividad concertística es copiosa y ha participado además en la película Callas for ever de Franco Zeffirelli.
BEPPO Y VILLA DEL RIO
JUAN CALLEJA 28/02/2005 www.diariocordoba.com
Freda Clarence Lamb ´Beppo´, nació en Londres el 22 de junio de 1899 y falleció en Madrid el 5 de febrero de 1989. Allá por los años 30 se casó en París con el pintor tunecino Abdul Wahab, tomando desde entonces el nombre de Freda Abdul Wahab.
Beppo fue una mujer entrañable para los que vivían la vida artística y cultural madrileña. Su presencia era habitual en el Café Gijón, y con su agudo sentido de la crítica y locuacidad se hacía indispensable y querida por quienes frecuentaban esos ambientes. El cante flamenco le encantaba, y le seducía de tal manera que pasaba las horas dejada caer sobre el mostrador de Gayango con un cigarrillo entre los dedos y un vaso de vino tinto en la mano; yo le acompañaba a menudo a esta taberna madrileña, donde Beppo era una institución. Allí conocí con ella, entre otros ilustres cantaores, a Pepe de la Matrona y a Rafael ´El Gallina´. Estar con ella era una delicia, oírle sus relatos en su peculiar castellano, cuyos tacos los decía tan elegantemente que parecían cumplidos. Beppo era una mujer libre. ¡La chica más libre de París había cazado y domesticado a un moro...! decía Pedro Beltrán, relatando su vida en el París de los veinte. Fue gran amiga de Modigliani --posó como modelo--, del escultor Brancusi, de Pascin, de Soutine, y del pintor Van Dogen. Esta mujer se caracteriza por el gran talento que tuvo para el arte de vivir; siendo su propia vida su mejor obra. Beppo amaba y era feliz. Era feliz leyendo un libro, en una tertulia con los amigos oyendo flamenco... Amaba la naturaleza, las personas y cosas que tenía a su alrededor. A Beppo le apasionaba las personas sencillas y sobre todo la naturaleza. Pintaba unos paisajes con una belleza y dulzura difícil de definir. El olivo era su tema principal, los pintaba como con aire, los pintaba "en vivo", en los olivares de Montoro, Beas de Segura o Lérida.
El día antes de su muerte mantuve una larga e inolvidable conversación con Beppo. Me volvió a recordar gente de mi pueblo, a Jesús Montes, Juan Solís, El Míster, Don Juan, el cura, José Luis Mañas, Elvira, Paco Espino (de Montoro), Jacinto Mañas y otros. Pero especialmente a Pedro Bueno; me preguntó por su salud: ¡nunca me llama!, decía, "pero es un gran amigo, yo sé que se acuerda de mí". Efectivamente, Pedro Bueno era un gran amigo de Beppo, fue su protector económico en los años difíciles, bajo cuerda, para que no se sintiera ofendida.
"Juan --me decía--, tú sabes cuáles son mis deseos; yo quiero mucho a Villa del Río, y deseo que mis pinturas estén allí...". Fui depositario de su legado, y siempre ha permanecido en mí el deseo de donarlo al Ayuntamiento de Villa del Río. En este legado se incluyen las obras de Beppo, su esposo Abdul Wahab y otros, según protocolo notarial en el que se manifiesta los deseos de la artista. Para llevar a cabo su voluntad se han ofrecido estas obras para su exposición al Ayuntamiento de Villa del Río, 1989, Caja Provincial de Ahorros de Córdoba, 1989, Diputación de Córdoba, 1991, y Cajasur, 1997. Todas las entidades agradecieron el ofrecimiento, pero declinaron su aceptación al no disponer de lugar para exposición permanente.
También se han realizado distintas exposiciones en Córdoba y Villa del Río. Desde el pasado año se dispone en Villa del Río de un lugar idóneo para cumplir los deseos de Beppo, me refiero al Centro Cultural Casa de las Cadenas. En gratitud a esta donación, el Ayuntamiento acepta la obligación de crear una exposición permanente en el citado centro cultural. Igualmente, en la escritura de donación se recoge que se facilitará el tráfico del legado de Beppo para su exposición en otros lugares de España y el extranjero. También se creará un patronato o fundación para la difusión y divulgación de las obras. Sería deseable que en esta institución se integraran todas las personas interesadas y que hubiesen tenido relación con Beppo.
Es para mi motivo de satisfacción ver realizados los deseos de Beppo. Mi agradecimiento a todas las personas del entorno de Beppo, por su ayuda y colaboración para llevar a cabo su voluntad, pero de forma muy especial a la asociación cultural Pedro Bueno Paleta Azul, la Escuela de Bellas Artes de Córdoba, Diputación, Gráficas Galán y foto-vídeo Kitoli por su patrocinio y colaboración. También mi agradecimiento al notario de Villa del Río, Lino Sánchez-Cabezudo, por el importante trabajo realizado en la elaboración de las escrituras, hecho de forma altruista por tratarse de un asunto de interés social. Es oportuno agradecer también a la Fundación Rafael Botí su interés por esta importante obra que ha motivado, en colaboración con el Ayuntamiento de Villa del Río, la organización de una exposición itinerante en Villa del Río, Córdoba, Madrid, París y Túnez.
Ojalá, y que sea más temprano que tarde, la obra de nuestro insigne y gran pintor Pedro Bueno siga los mismos pasos que la de su amiga y protegida Beppo.
Y por último, mi agradecimiento más sincero a Serafín Pedraza, delegado de Cultura de la Diputación Provincial, y a sus colaboradores Diego Ruiz, Mónica Carabias y Jaime Brihuega; y también al Ayuntamiento de Villa del Río, por su sensibilidad en este asunto y llevar a cabo los deseos de Beppo, que estoy seguro es el mayor homenaje que se le podía rendir.
ECONOMÍA
Debido a su situación en el eje de comunicaciones Norte-Sur por el valle del Guadalquivir, Villa del Río tiene una fuerte orientación industrial, que se nota en la distribución de su población laboral: el 35,8% de ella y está incluida en el sector industrial, mientras solamente el 20,7% está en el primario, y el 28,2% en el de servicios, con una representacióndel 10% en la construcción.
La estructura de la propiedad agraria nos revela un predominio de la pequeña propiedad, en la que el 75% de las fincas son menores de cinco hectáreas, y solamente el 1,35% son mayores de 100. Los cultivos se reparten entre los herbáceos de secano o regadío, cereales, algodón, girasol, algo de remolacha (que ocupa el 58,3% de la superficie agraria útil), y el Olivar, que con 802 hectáreas, está presente en el 41,6 del terrazgo agrícola, sobre todo en su zona sur, la de las margas alomadas.
La ganadería no tiene demasiada importancia, probablemente por la escasez de suelo agrícola y la dedicación a la industria, que aporta mayores beneficios. En esta tiene una fuerte presencia la rama de la madera, que abarca toda clase de muebles, cocinas, tapicería, dormitorios, sillas, etcétera, y ya está algo tan específico, las mesas de televisión. Hay veinte fábricas de muebles, 14 tapicerías y seis carpinterías metálicas, aparte de las industrias de la madera, una almacén y un aserradero. También hay seis talleres mecánicos de diversa entidad. El número de licencias fiscales en el ramo de la madera ascienden a finales de 1988 a 51, cifra que supone el tercer lugar provincial en este ramo. Esto nos lleva a pensar que se trata de un verdadero polo industrial de la madera, prácticamente segundo después de Lucena en la construcción de muebles. En otros aspectos a cuatro cooperativas o fábricas de aceite y dos de harina. En el término se explotan algunas graveras para la construcción y obras públicas.
Alrededor de la estación se puede observar el efecto de la desindustrialización, con fábricas o almacenes cercanos al ferrocarril recientemente abandonados, y algunos convertidos ya en suelo urbanizable, e incluso urbanizado. En cambio, a lo largo de la carretera nacional 4 surgen almacenes y fábricas que confirman el cambio de este un modo de transporte, el ferrocarril, a otro, la carretera. Habrá que ver si ahora se empieza otro éxodo hacia la autovía, con sus dos nuevos puentes que liberan al pueblo del dogal que ha representado la carretera durante tantos años. Destacar también la industria gráfica, tanto de las dos imprentas como una empresa dedicada a la fotografía industrial.
Los servicios son variados, con la mayor representación en los alimenticios, pasando por los transportes, de los que hay dos cooperativas. Hay cinco oficinas de entidades financieras, cuatro fotógrafos y los floristerías, por no citar otros muchos servicios. A la salida de la población hacia Madrid llama la atención el pabellón polideportivo, de bello diseño arquitectónico, que, junto con la piscina a orilla del río, forma un conjunto muy agradable en los servicios de ocio, cada vez más estimados por la población en general. Sin embargo se hecha en falta espacios escénicos, pues desde el derrumbe del Cine Olimpia, no existe en la localidad un lugar donde realizar los numerosos espectáculos que sus habitantes crean anualmente: música, teatro y danza.
El casco urbano, que ha crecido llenando el espacio curvo dejado entre los dos ejes de transporte, probablemente seguirá creciendo por la margen izquierda del Río hacia poniente, hasta rellenar el espacio entre la carretera actual y la nueva autovía. La estación quedará solamente para mercancías tras inaugurarse el tren de alta velocidad en 1992, que queda lejos de Villa del Río.
(LGV)
OTRAS EMPRESAS
Esta localidad ribereña del Guadalquivir se caracteriza por la ubicación de una concentración especializada de sillería de inspiración clásica. Estos talleres cuentan con una maquinaria desarrollada que además de incorporar los utillajes clásicos de la ebanistería como la sierra cinta, el regrueso, la combinada y la universal, han innovado la tecnología con espigadoras, tupís dobles, plantilladoras, calibradoras y pantógrafos.
Este grado de mecanización se corresponde con unas plantillas relativamente elevadas y una política exportadora de gran importancia. La sillería trabajada es de estilo clásico y tapizada.
Destaca el hecho de que empresas como Seprisa, Pérez-Servando y Hnos. Caro exporten la mayoría de su producción a países como Rusia, Polonia, Japón e Israel.
En la misma localidad de Villa del Río se encuentra el taller de mueble clásico que regenta Rafael Castellano así como el de Antonio Leal donde se fabrican galanes, percheros y otras piezas que requieren el torneado.
Por último destacar también a una de las empresas de mayor crecimientos en estos últimos años, no sólo físicamente sino en prestigio; es el laboratorio fotográfico Kitoli, a la vanguardia de las últimas tecnologías, siendo uno de los laboratorios más importantes de Europa
ABDUL, EL ACUARELISTA TUNECINO
Fuente: Catalogo de la Exposición a Beppo en Junio de 2003.
Él es un auténtico príncipe de las mil y una noches, que llegó a París en 1911. Descendiente de una gran familia con rancios títulos de nobleza, de la que él se liberaría ante todo para asegurarse a su manera, la autenticidad profunda...
Abdul Wahab...
Venía de Túnez. Joven, guapo, libre en sus andanzas y en su espíritu. Con una inteligencia y un gusto finísimos. Seductor y familiar como es dado el ser a pocos personajes.
Mientras tanto por un milagro singular, reconfortante desde diversos aspectos, es de lo más parisino entre los pintores de los que debería hablarles. Abdul Wahab, artista hoy encumbrado en el que la independencia y la nobleza generosa no tienen iguales en su extrema gentileza.
Se nace príncipe o no se es. Y en nuestros días esto no se da sin peligro.
Así, Abdul Wahab, que todo el mundo conoce a las orillas del Sena, en los ambientes en los que el arte se encuentra y se festeja, él paga por otro lado el hecho de ser príncipe y se mantiene un tanto desconocido en esto que fue, que es siempre su razón de vivir: la caja de los colores.
Para retratar un poco al personaje, su amabilidad, su parisinismo desenvuelto y placentero; habría que olvidar la discreción voluntaria del pintor, y el valor de una obra que yo coloco muy alto. Tanto más cuando su autor rehúsa imponer su obra mediante los recursos publicitarios que, en nuestros días, son de uso corriente.
No obstante, es curioso notar que al salir de las academias pictóricas parisinas -él fue discípulo de Jean Paul Laurens, entre otros maestros del momento., este pintor, en los acordes todos a la vez preciosos y ligeros en los que sucede a veces que pasan como un sueño, se apasiona enseguida con el fauvismo. Los Fauves, bajo el liderazgo de Matisse, de Vlamirck y de Devain se lo han revelado a él mismo, en la alegría de los colores, en sus fuegos artificiales pero más aún en su lenguaje de seda.
Más tarde, atraído como muchos otros jóvenes por el encantador que tendía a renovar las sugestiones de la pintura, él quiso a Picasso. Más la influencia que parece haberla absorbido de forma más afortunada es la de Pascin de quien fue -en los últimos gloriosos días de los años de entreguerras- uno de sus más alegres compañeros.
De Pascin, virtuoso con aires de gitano, él conservó una delicadeza de matiz que ni pesa ni posa, una especie de irisación - por llamarlo de laguna manera- sentimental y que se vuelve cada vez más rara, durante unos tiempos en los abstracto de los tintes brutales, inquieta, solicita, obsesiona -incluso inconscientemente- a la mayor parte de los figurativos que se quieren defender.
Abdul Wahab se mantuvo como la salvaguarda. Él posee una experiencia adquirida a partir de las fuentes clásicas, en Italia, en España, en Inglaterra, en Holanda, países en los que se establece dejándose llevar por el capricho de sus fantasías, con el fervor de un artista en el que la práctica y la curiosidad escapan a los sistemas, a las doctrinas y a las ataduras demasiado estrechas.
Las campiñas florentinas y la romanza andaluza le han sugerido calma, marcada sino retenida, al igual que las finas luces de la Île de France. ¿Cómo este norteafricano, familiar de Europa, no acabaría convertido, por discreto que fuese, en un retoño de la Escuela de París?.
Esta escuela tan diferentemente definida no podría aún saberse ni evaluar su auténtico porte, con reclutamiento internacional pero de irradiación francesa por excelencia más allá de las tentativas más aventuradas.
En el cuadro de Montparnarsse, Abdul Wahab fue así compañero de Modigliani, de Ortiz, de Zárate y de H. G. Cheval, como lo fue de Pascin y de Papazoff en ese ambiente de Montmatre. Pero más y mejor que ninguna otra cosa, se impregnó aquí y allí de una tradición que él no ha desfigurado sino que prolonga y honra.
Porque tiene sentido, el del equilibrio y l de la razón pictórica, hasta en la punta de los dedos.
De ahí le viene que antes de que nada haya preferido la ribera mediterránea a su ribera natal donde los embrujos de África, por suntuosos que puedan ser, son ardientes hasta devorar el objeto, desbordan las medidas y la retentiva de un arte que se expresa en profundidad musical más que en superficie por el empleo del semitono, el juego "mariposeante" e los matices y por una gracia más severa que, lo que dice, "cartesiana".
En efecto, el lugar de Abdul Wahab se encontraba más en el salón de las Tullerías que en el Instituto de Cartago donde aún y así expuso en los primeros tiempos. Lo que prueba que entre Túnez y París, como que entre París, Argel, Casablanca o Fez existen sutiles afinidades que para manifestarse habitualmente sobre planos diferentes no precisan ni más ni menos que de la ocasión, la gloria y una sensibilidad común.
Abdul Wahab es en este sentido un típico ejemplo.
(Traducción del francés: Carlos Chevalier Marina)