INFORME SOBRE EL EXPOLIO ARQUEOLÓGICO EN ESPAÑA

1.1 SITUACIÓN ACTUAL
1.2 TIPOS DE INTERVENCIONES E IMPLICADOS
1.3 EL COMERCIO DE BIENES ARQUEOLÓGICOS
1.4 OTROS TIPOS DE EXPOLIOS


2. INFORME SOBRE LOS LADRONES DE OBRAS DE ARTE

2.1 AUTORES DE LOS ROBOS
2.2 LOS INTERMEDIARIOS
2.3 EL DESTINO FINAL


3. DELINCUENCIA RELACIONADA CON EL PATRIMONIO BIBLIOGRÁFICO

3.1 INTRODUCCION
3.2 LUGARES EMBLEMÁTICOS AFECTADOS POR ESTE TIPO DE HECHOS
3.3 TIPOS DE DELINCUENTES DEDICADOS A ESTA ACTIVIDAD DELICTIVA Y MODUS OPERANDI
3.4 EL COMERCIO ILÍCITO DEL PATRIMONIO BIBLIOGRÁFICO
3.5 PRINCIPALES DIFICULTADES EN LA INVESTIGACIÓN DE ESTE TIPO DE HECHOS

4. OTRAS PUBLICACIONES

5. PREMIOS CONCEDIDOS A LA GUARDIA CIVIL POR LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO


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INFORME SOBRE EL EXPOLIO ARQUEOLÓGICO EN ESPAÑA


SITUACIÓN ACTUAL

El número de expolios arqueológicos cometidos anualmente en nuestro país es imposible de determinar, ya que únicamente tenemos datos de los descubiertos por las Fuerzas de Seguridad, generalmente al sorprender in fraganti al saqueador en el yacimiento en su tarea de búsqueda clandestina, o bien porque el expolio se lleve a cabo en un yacimiento que se encuentra en proceso de excavación autorizada. Por tanto, los datos que se van a exponer en esta charla son únicamente de los denunciados por las distintas Unidades de la Guardia Civil.

En el siguiente gráfico se incluyen las actuaciones llevadas a cabo en los últimos cuatro años, contabilizando tanto los ilícitos administrativos como penales, donde hasta el año 2000, se puede observar un continuo incremento en el número de intervenciones. Este aumento puede deberse, más que a un aumento en el número de expolios, a un conjunto de circunstancias entre las que hay que destacar una mejora en la formación de las distintas Unidades, sobre todo a través de cursos impartidos por las distintas Administraciones, la experiencia adquirida por los agentes que trabajan sobre el terreno, así como una clarificación en las normas y procedimientos legales por parte de las Administraciones Autónomas.

El siguiente gráfico es una comparativa por Comunidades Autónomas en el mismo periodo de tiempo. En él se observa una enorme diferencia en el número de actuaciones realizadas en Andalucía, con respecto al resto de Comunidades, que se puede explicar por una serie de circunstancias como son que es la segunda Comunidad con mayor extensión territorial; su gran riqueza de yacimientos arqueológicos; existencia de grupos relativamente organizados dedicados al expolio de yacimientos; y a una gran concienciación de la Administración Autonómica ante este problema. Todo esto sumado hace que se produzca esta gran diferencia, ya que en esta Comunidad se llevan a cabo algo más de la mitad del total de intervenciones.



TIPOS DE INTERVENCIONES E IMPLICADOS

Se puede realizar la siguiente clasificación de las actividades ilícitas denunciadas:

Uso de detectores de metales en zonas arqueológicas y prospecciones ilegales. Constituyen un 75% del total de actuaciones, afectando a casi todas las Comunidades.
Daños en yacimientos arqueológicos, calzadas romanas, edificios protegidos, etc, mediante la realización de obras para la construcción de edificios o vías de comunicación; colocación de antenas de telefonía móvil; vertido de basuras. Suponen un 14% del total y afectan principalmente a zonas turísticas o con alta densidad de población, donde se realizan muchas obras.
Tenencia de objetos arqueológicos procedentes de expolio, para destinarlos al comercio ilícito, o bien para disfrute personal.
Expolio de yacimientos paleontológicos.
Expolio de yacimientos subacuáticos.
Expolio de pinturas rupestres en cuevas protegidas.
Con respecto a los implicados en estas actividades ilícitas, en primer lugar se puede realizar una división clara entre Instituciones, Entidades Privadas y Particulares. La mayor parte de las Instituciones son Ayuntamientos y en menor medida Confederaciones Hidrográficas, siendo las infracciones cometidas obras y daños en yacimientos arqueológicos. En cuanto a las Entidades Privadas son sobre todo empresas que trabajan en el sector de la construcción, de la extracción de materiales para estas empresas (canteras) y últimamente de compañías de Telefonía Móvil que provocan daños a yacimientos en el proceso de colocación de repetidores; luego también se encuentran Clubes Náuticos, Comunidades de Montes y Sociedades Deportivas, siendo las infracciones cometidas las mismas que las Instituciones. Respecto a los particulares es necesario un tratamiento más en profundidad, por lo que se hablará de éstos a continuación.

Infractores particulares de la legislación sobre Patrimonio Arqueológico

Prácticamente la totalidad de las infracciones, penales o administrativas, por uso de detectores de metales y prospecciones ilícitas son cometidas por personas físicas, aunque también los particulares reciben bastantes denuncias por daños y obras ilegales.

Aproximadamente un 30% del total de las infracciones cometidas por particulares son realizadas por reincidentes, es decir, por personas con más de una denuncia, llegando en algunos casos a seis denuncias en el periodo de cuatro años estudiado. Esta persistencia nos da idea de una cierta organización.

Respecto a la procedencia de las personas reincidentes, son sobre todo de las provincias de Córdoba, Jaén y Sevilla. La mayoría de ellos circunscriben su actuación a su provincia de residencia, aunque en ocasiones extienden su actividad a las limítrofes, no obstante, hay varios grupos que extienden su radio de acción a puntos bastante lejanos, concretamente a Palencia, Teruel, Soria y Ávila.

Habitualmente, cuando las Fuerzas de Seguridad sorprenden a estos individuos en el yacimiento, tanto a los reincidentes como a los ocasionales, en plena faena de búsqueda de objetos arqueológicos suelen tener consigo pocos materiales, siendo la mayoría de ellos restos metálicos (monedas, hebillas, anillos, fíbulas, botones, plomos, puntas de flecha, etc), aunque en casos excepcionales se han intervenido algunas vasijas, mosaicos, lucernas y ungüentarios.

Las intervenciones importantes de material arqueológico requieren de una investigación policial más o menos larga, que suele culminar con un registro en domicilio y, a veces, almacenes de los investigados, siendo frecuente en estos casos, la aprehensión de varios miles de objetos entre monedas, exvotos, fíbulas, elementos líticos, cerámicas, etc; e intervención de mapas y planos con localización de yacimientos.

Del análisis de los datos de las intervenciones realizadas por la Guardia Civil, se pueden establecer tres tipos principales y claramente diferenciados de expoliadores de yacimientos arqueológicos, también conocidos por furtivos o clandestinos:

Los ocasionales son aficionados que buscan restos arqueológicos en sus horas de ocio normalmente para su colección particular, empleando para ello medios rudimentarios. No buscan lucrarse, atesoran, venden o intercambian lo hallado y pueden llegar a mantener contactos puntuales con una red de traficantes. Generalmente cuando son sorprendidos por las Fuerzas de Seguridad no vuelven a reincidir.

Los habituales presentan las siguientes características:

Se mueven únicamente por motivos económicos y están dedicados totalmente a esta actividad, por lo que siguen actuando aunque se les denuncie por estos hechos.
Actúan en amplias zonas, moviéndose en grupos de entre 2 a 4 individuos. Disponen para ello de vehículos todo terreno que les permiten llegar a yacimientos de difícil acceso.
Realizan excavaciones profundas y por tanto son los que causan los mayores daños. Trabajan en ocasiones, durante la noche para conseguir una mayor impunidad.
En los registros que se realizan en sus domicilios, suele encontrarse material arqueológico, productos químicos para la limpieza de los restos metálicos hallados, planos de yacimientos, facturas de venta, fotografías de efectos expoliados y en alguna ocasión diario de excavaciones, así como el omnipresente detector de metales.
Están integrados dentro de una red, lo que les permite intercambiar experiencias, materiales y conocer los circuitos de comercialización más adecuados.
Sus edades oscilan entre los 35 y los 45 años, aunque a veces suelen ir acompañados por algún miembro joven de la familia.
Se ha dado algún caso de que algunos de estos individuos realicen donaciones a museos de piezas menores, con la finalidad de obtener alguna carta de agradecimiento o de aceptación de la entrega, para poder utilizarla como medio de engaño cuando sean sorprendidos in fraganti en su actividad expoliadora. En alguna de estas ocasiones, las piezas son aceptados por el museo para evitar que caigan en otras manos, aunque las personas que lo entregan no puedan acreditar su procedencia legal. Normalmente se trata de museos de carácter local y cada vez se dan con menos frecuencia estas situaciones.

Y por último nos encontrarnos con los llamados eruditos locales que son aficionados a la arqueología que movidos por su afición a la historia o a la cultura, se dedican a la búsqueda de este tipo de objetos, sin las autorizaciones correspondientes y con total desconocimiento de las técnicas de excavación actuales, erigiendose en supuestos salvadores de la cultura local, llegando, en ocasiones, a acumular importantes colecciones. Igualmente existen diversos colectivos de aficionados a la Arqueología que plantean la misma problemática que los eruditos locales, siendo su intención real o supuesta la creación de un museo arqueológico o centro cultural en el pueblo donde tiene su sede el colectivo.

Como se ha visto por los datos estadísticos aportados anteriormente, el detector de metales es la herramienta fundamental para los furtivos, pudiéndose encontrar de muchas clases y precios. En España su venta es libre y por tanto también su tenencia y respecto a su uso, tanto los vendedores como sus propietarios aducen que su empleo es únicamente para la búsqueda de minerales, sin embargo la realidad es que se usan para el expolio de yacimientos arqueológicos.

Para la defensa de sus intereses, estos usuarios del detector han constituido diversas Asociaciones de detectoristas, en cuyos estatutos establecen que sus miembros son aficionados únicamente a la búsqueda de minerales y que su código ético les obliga a que en el caso de localizar objetos de interés arqueológico deberán entregarlos a las Autoridades. Bastantes expoliadores sorprendidos "in fraganti" exhiben unos carnets de miembros de alguna asociación de este tipo con el que pretenden justificar su actividad, que por supuesto no tiene ninguna validez para amparar esta conducta.



EL COMERCIO DE BIENES ARQUEOLÓGICOS

En España, para considerar lícito el comercio de piezas arqueológicas, éstas deben proceder de colecciones legales o bien demostrar su adquisición legal, que podrá ser a través de compras en el extranjero, con sus correspondientes documentos de importación, o bien, adquiridas en comercios legales del territorio nacional, debiendo tener en este último caso sus oportunas facturas. El comercio legal se canaliza a través de establecimientos de numismática o de material arqueológico, los cuales tienen la obligación de llevar un libro de policía, donde tendrán que reflejar detalladamente todas las piezas que se encuentren en el comercio. Además, en las grandes ciudades como Madrid, Barcelona y Sevilla, periódicamente se celebran unas Convenciones, que son unas reuniones que tienen lugar habitualmente en hoteles y en las cuales se comercia con esta clase de objetos.

Sin embargo, al lado de este mercado lícito florece el ilícito. Las piezas más importantes son vendidas directamente a coleccionistas privados que suelen ser personas con una posición social y económica alta o media-alta, los cuales son conocidos por los furtivos de anteriores ventas. En cambio, las de menor calidad se distribuyen en ciertas poblaciones cercanas a los centros de expolio, concretamente en determinados puntos de reunión, que suelen ser bares, donde se trafica con este material, o bien, en mercadillos de grandes ciudades. La forma de realizar las ventas en estos bares o mercadillos, depende en gran medida de la presión policial existente sobre este comercio ilícito, pudiendo realizarse abiertamente a la vista de todo el mundo o de forma clandestina, ocultando las piezas en bolsas debajo del expositor, vehículos estacionados en los alrededores o en manos de cómplices que se encuentran en las cercanías del lugar.

Hay que tener en cuenta también que el comercio lícito se puede utilizar para encubrir el ilícito, mediante la venta en establecimientos legales de piezas procedentes de expolio o con la falsificación de facturas, todo ello con o sin conocimiento del comerciante.

Por otra parte, se tiene la convicción de que existe un comercio ilícito internacional de objetos arqueológicos, por la aparición de piezas, aparentemente de origen español, en Salas de Subasta internacionales. Se ha detectado que piezas expoliadas en España, salen ilícitamente del país y después vuelven amparadas por una factura de compra, con lo que consiguen encubrir su procedencia real.

Aunque se han descubierto anuncios en prensa ofreciendo materiales arqueológicos, la forma más novedosa de comercio ilícito de bienes arqueológicos que se ha detectado últimamente es el realizado a través de Internet. Cada vez están apareciendo más hechos con esta forma de comercialización, sin embargo, hasta la fecha el caso más importante corresponde a una operación policial llevada a cabo por la Guardia Civil en el mes de setiembre de 1.999, en la que se desarticuló un grupo dedicado al expolio arqueológico y a su posterior exportación ilícita hacia otros países, mediante subastas por INTERNET y en la que se intervinieron más de 9.000 piezas arqueológicas pertenecientes al Patrimonio Histórico Español, con detención de tres personas e intervención de planos arqueológicos, detectores de metales, material informático, registros contables y correspondencia con multitud de compradores. El principal acusado venía actuando desde 1.997 y la mayoría de los envíos se realizaban a U.S.A., aunque también comerciaba con Australia, Canadá, Alemania, Francia, Portugal, etc,.

Por otra parte, según nuestra experiencia, la relación del tráfico ilícito de obras de arte con el de materiales arqueológicos no suele ser muy estrecha, siendo los autores de estos hechos, los canales de distribución y destinatarios finales distintos entre sí. No obstante, por su relevancia se puede mencionar la sustracción de una gran cantidad de materiales del Museo de Arqueología de Cataluña, hecho descubierto a mediados del pasado año, aunque cometidos a lo largo de varios años antes. Finalmente, la Guardia Civil consiguió recuperar más de 4.000 piezas arqueológicas y 150 grabados también sustraídos de la biblioteca del centro, habiendo resultado detenido un antiguo responsable de los fondos del museo y un anticuario de Barcelona.

Otro aspecto a tener en cuenta es el de las falsificaciones de objetos arqueológicos, modalidad delictiva que se está incrementando últimamente de forma considerable, debido a los importantes beneficios económicos generados por esta actividad. Propiamente no se trata de un expolio y no causa daños al Patrimonio Arqueológico, sino que es una estafa, sin embargo, se debe tener en cuenta la existencia de este fenómeno, ya que podrá darse el caso de intervenir una pieza que aparentemente pueda tratarse de un original y posteriormente, tras un análisis a cargo de especialistas se vea que es una falsificación. Respecto a la elaboración de estas piezas falsificadas, se han detectado dos modalidades, la primera es aquella que ya desde su inicio tiene una finalidad claramente ilícita y por eso, tras la fabricación se somete a la pieza a un proceso de envejecimiento con productos químicos y se las mantiene enterradas en tierra o sumergidas en el agua durante un periodo de tiempo; y la segunda es la adquisición de la pieza en uno de los talleres que existen en España dedicados a la reproducción de objetos arqueológicos y a continuación tratar de hacerla pasar por original empleando el engaño.



OTROS TIPOS DE EXPOLIOS

Un tipo especial de expolio arqueológico es el realizado en yacimientos subacuáticos. Las costas españolas están sufriendo un formidable saqueo por múltiples causas, entre las que cabe citar el intenso turismo, la popularización del buceo deportivo, la mejora en los materiales de exploración submarina, etc. En muchas zonas de este mar, y favorecidos por la buena climatología, muchos de turistas localizan y extraen materiales con gran facilidad y casi siempre con total impunidad, debido a la enorme dificultad de vigilar el mar.

Las zonas más afectadas por estos expolios son las costas de Levante, el sur de la península, la costa Catalana y el litoral Gallego. Los casos detectados corresponden en primer lugar a descubrimientos accidentales de pescadores y buceadores deportivos que se quedan para sí los objetos que encuentran o bien los depositan en clubes Náuticos o de buceo, y en segundo lugar, a buceadores dedicados a la búsqueda ilícita de estos materiales para comercializarlos. Los objetos más habituales que se sustraen son cepos romanos, ánforas, anclas y cañones.

Otra forma de expolio subacuático es el llevado a cabo por compañías extranjeras, que disponen de buques con medios sofisticados para extraer los materiales arqueológicos del fondo del mar, en ocasiones situados a grandes profundidades y de gran peso, actuando sobre pecios situados a cierta distancia de la costa. Los materiales obtenidos son vendidos posteriormente, a través de los canales internacionales de compraventa de arte. En España ha habido algún caso en las costas gallegas, donde emplearon como cobertura la extracción de estaño de un buque situado en las proximidades del pecio expoliado.

En cuanto al expolio del arte rupestre, se han detectado dos tipos de conductas diferenciadas, por un lado los daños producidos por conductas vandálicas y por otro lado, la sustracción de las pinturas. Respecto a estos últimos sucesos se han detectado dos formas de comisión, la primera mediante el empleo de medios sofisticados que facilitan el arrancamiento del soporte donde están las pinturas rupestres y la segunda perpetrada de una forma más burda en la que dañan varias figuras antes de conseguir arrancar alguna. Los sistemas empleados para proteger estos lugares son de poca eficacia, ya que se suelen limitar a unos barrotes de hierro con un candado, que son unos elementos muy fáciles de forzar.

En numerosos puntos del territorio nacional, sobre todo en provincias del norte, se están produciendo últimamente bastantes intervenciones por expolio del Patrimonio Paleontológico, y un porcentaje bastante elevado de estos hechos son cometidos por ciudadanos extranjeros, procedentes de los países europeos más cercanos a nosotros.



INFORMES SOBRE LOS LADRONES DE OBRAS DE ARTE

AUTORES DE LOS ROBOS

Antes de comenzar a estudiar los tipos de delincuentes que nos vamos encontrar, hay que tener en cuenta una primera premisa y esta es que la comercialización de los bienes culturales de procedencia ilícita plantea determinadas dificultades para alguien que no esté introducido en este mundo. Por tanto, veremos que existen grupos dedicados al robo de bienes culturales de la misma forma que existen delincuentes especializados en el robo de vehículos, de joyas o de cheques de viaje. Sin embargo, también podemos encontrarnos con delincuentes no especializados, de ahí que para su estudio los se dividan en dos categorías.

Dentro de los no especializados podemos encontrarnos con las siguientes clases:

Individuos que actúan al descuido en museos, exposiciones, palacios y bibliotecas y archivos. El mayor número de casos se produce en estos últimos lugares, ya que la sustracción no plantea excesivas dificultades, al poderse ocultar los libros y documentos fácilmente entre las ropas y porque se tarda bastante tiempo en detectar la desaparición. Los autores suelen ser personas relacionadas con el estudio de los bienes que integran el patrimonio bibliográfico, como estudiantes, investigadores y en ocasiones empleados. Para la resolución favorable del caso es fundamental tener conocimiento lo antes posible de la sustracción.
Personas que se mueven en ambientes marginales, siendo la finalidad de su acción la obtención de dinero para financiar, por ejemplo, el consumo de drogas. Carecen de conocimientos artísticos, tienen numerosos antecedentes por delitos contra la propiedad y son residentes en la zona donde actúan. Al desconocer los circuitos de comercialización con frecuencia son detenidos y las piezas recuperadas, por lo que este tipo de delincuencia no plantea excesivos problemas; además, por su desconocimiento artístico no seleccionan las piezas importantes, llegando en ocasiones a sustraer piezas con nulo valor artístico y económico.
Grupos dedicados a robos en domicilios, que se apoderan de todo lo que encuentran en estos lugares, entre lo que se incluye las obras de arte.
Los autores especializados son los que plantean mayores problemas y por esto, los vamos a estudiar con mayor detenimiento. El nivel de organización de estos grupos es más bajo que en otras modalidades delictivas, ya que el objeto artístico tiene un cierto volumen que lo hace complicado de ocultar, normalmente no se puede cambiar de apariencia, su transporte es complicado y para obtener unos beneficios adecuados, su venta ha de realizarse por unos canales determinados, sobre los que se ejerce cierto control.

Por ello, en muchas ocasiones al grupo organizado no le es rentable, existiendo otras modalidades delictivas como el tráfico de estupefacientes, los robos de joyas y a entidades bancarias, que dan mayores beneficios.

Otras características de esta delincuencia profesional son las siguientes:

1. El número de miembros de estos grupos es reducido, normalmente lo forman tres o cuatro como máximo, incluso existen individuos que actúan solos, debido a la facilidad de comisión de esta clase de delitos.

2. Suelen tener numerosos antecedentes por este tipo de delitos, formando un círculo reducido de personas que, con el paso del tiempo llegan a ser perfectamente conocidos por las Unidades Policiales especializadas.
Sin embargo, la escasa penalidad de estas conductas les hace permanecer poco tiempo en prisión.

3. Se da también una especialización por el tipo de obra sustraída, así hay grupos que se dedican principalmente al robo de arte sacro, otros al mobiliario antiguo, a los libros, etc. También existe una especialización por el lugar de comisión, ya que existen grupos cuya actividad se centra en las iglesias rurales y otros en domicilios particulares.

4. La forma de comisión suele ser mediante la habilidad, no emplean herramientas sofisticadas, una palanqueta o herramienta similar suele ser suficiente. El empleo de la violencia es poco habitual.

5. La facilidad de las comunicaciones actuales, hace que puedan actuar a grandes distancias de su lugar de residencia, lo cual dificulta su detención. Se han detectado grupos ubicados en Madrid que se desplazan a cometer los robos a Asturias y Cantabria.

6. En bastantes ocasiones, la obra sustraída sufre daños motivados por las circunstancias de comisión del delito, de su traslado y del lugar de ocultación. Los bienes culturales son objetos muy delicados, que requieren un tratamiento especial al que no están habituados los delincuentes. Así, el delincuente no tiene ningún reparo en cortar la tela de un cuadro para poder transportarla mejor sin el marco, fracturar parte de una escultura para ocultarla en el medio de transporte que utiliza o cortar una página de un Códice para ofrecerla de muestra.

7. Este tipo de hechos suelen cometerlos delincuentes nacionales, siendo muy escasa la presencia de extranjeros. Como excepciones se pueden citar el hurto de unos manuscritos árabes y hebreos en el Monasterio de Montserrat por unos israelíes; el homicidio del pintor Abel Martín realizado por unos portugueses; o el robo del Códice del Beato de Liébana sustraído del museo diocesano de La Seu d'Urgell.


Un tipo especial de esta categoría de delincuentes, son las bandas formadas por personas pertenecientes a grupos étnicos de antigua tradición ambulante. Ciertos miembros de esta etnia controlan gran parte del negocio de compraventa de antigüedades de pequeña y mediana calidad, lo que unido a los fuertes lazos familiares que les unen, les permiten obtener información sobre las piezas interesantes y su ubicación. Posteriormente, pueden darles salida a través de estos canales de distribución.

Estos grupos presentan las siguientes peculiaridades:

Suelen tener numerosos antecedentes por este tipo de hechos.
Son especialmente hábiles en la comisión de robos, burlan los sistemas de alarma, cortan las líneas telefónicas y de fluido eléctrico y llegan a actuar, en ocasiones, con la vivienda ocupada.
Las duras condiciones de vida a los que están acostumbrados, hace que estén muy dotados para este tipo de delincuencia eminentemente rural.
Efectúan reconocimientos previos de la zona donde van a actuar, para estudiar las medidas de seguridad y las rutas de escape.
Algún miembro del grupo tiene ciertos conocimientos artísticos. En ocasiones, se han localizado en las infraviviendas o chabolas donde residen, guías culturales e incluso libros de arte.

Finalmente, como exponente más claro del delincuente profesional, tenemos a los llamados especialistas, que actúan en museos, exposiciones, galerías, mansiones y en general, en cualquier lugar donde se encuentren valiosas obras de arte, es decir, seleccionan tanto el objeto como el lugar donde van a cometer el hecho. Suelen inutilizar los sistemas de seguridad y, en ocasiones, reducen a los vigilantes de seguridad. En nuestro país son muy escasos, en cambio, en otros países de nuestro entorno son más frecuentes. (Como ejemplos se pueden citar el robo de una pintura de Corot en el museo del Louvre y el robo en la Galería de Arte Moderno de Roma en la que se sustrajeron dos Van Gogh y un Cezanne).





LOS INTERMEDIARIOS

Tras el robo de la pieza, el paso siguiente es introducirla en los circuitos de compraventa de obras de arte y antigüedades, pero habitualmente antes de colocar la pieza robada en el mercado, los delincuentes la mantienen oculta durante un tiempo hasta que disminuye la actividad policial y la atención sobre los canales de salida, posteriormente la venden en puntos alejados del lugar de sustracción. El encargado de colocar la pieza en el mercado no es el autor del robo, sino el intermediario o perista, el cual tiene los contactos necesarios con este mundo (anticuarios, coleccionistas, particulares, etc.) y por tanto, es el que puede obtener un mayor beneficio económico.

Los robos de encargo, considerando que son aquellos en los que ya antes de cometerse la sustracción existe un destinatario final, son muy escasos. Aunque es cierto que con bastante frecuencia los delincuentes van buscando una pieza determinada.

Estos intermediarios tienen conocimientos artísticos fruto de una amplia experiencia, aunque sin ninguna base académica y generalmente no son profesionales establecidos con comercio legal, aunque existen excepciones. Suelen tener antecedentes por receptación o han tenido algún problema por alguna operación de compraventa realizada, por lo cual son perfectamente conocidos por los Unidades Policiales especializadas. Con frecuencia, estas personas son las que se encargan de marcar la pieza interesante.

Pero antes de que la pieza sustraída llegue al destinatario final, normalmente habrá pasado por varias manos, es decir, se habrá blanqueado, utilizando un símil del tráfico de drogas. Por ello, es bastante habitual que aparezcan en el mercado legal, obras que en su origen tenían mala procedencia. De esta manera, bienes culturales robados aparecen en multitud de lugares, tales como: mercadillos de antigüedades que se instalan en ciertas poblaciones, como el Rastro de Madrid; comercios de antigüedades; ferias; salas de subasta. Hay que tener en cuenta que cuando una obra aparece en un comercio, normalmente el anticuario desconoce su origen ilícito, pues de otra forma no la tendría expuesto a la vista del público, aunque otra situación muy distinta es que la tenga oculta en un almacén o en algún otro lugar no visible.

Los lugares de España, en los que con mayor frecuencia suelen aparecer piezas robadas, son aquellos donde se concentra el comercio de mayor importancia, es decir, Madrid y Barcelona. En Levante también se descubren bastantes objetos sustraídos, pero en este caso es debido a la existencia de una importante banda asentada en esta área. Sin embargo, las obras de arte robadas de mayor valor, suelen ser trasladadas al extranjero donde será mucho más difícil su localización, siendo los países del norte de Europa en los que con mayor frecuencia se detectan piezas robadas, tales como el Reino Unido, Alemania, Bélgica, Holanda, así como también Portugal por su cercanía a España e Italia por el gran volumen de su comercio y afinidad cultural.





EL DESTINO FINAL

El destinatario final de la pieza es el cliente, puede ser una persona o una institución y desconoce, por lo general, la procedencia ilícita del objeto que adquiere por coleccionismo o como inversión económica.

Cuando la obra sustraída llega a manos de una de estas personas la recuperación se complica enormemente, ya que puede permanecer muchos años en su poder, hasta que vuelva a salir al mercado, bien porque el poseedor quiere deshacerse de ella para obtener dinero o porque tras su fallecimiento, los herederos vendan la pieza por no interesarles.

Es poco habitual que exista relación entre esta clase de delincuentes y traficantes de droga, aunque en alguna ocasión se ha detectado que las obras de arte se utilizan como medio de pago de algunas partidas de estupefacientes.




DELINCUENCIA RELACIONADA CON EL PATRIMONIO BIBLIOGRÁFICO.

1. INTRODUCCIÓN.

El primer problema que nos encontramos en la cuantificación del número de robos de Patrimonio Bibliográfico debido a la eleva cantidad de “cifra negra”, es decir, al elevado número de casos en que los perjudicados renuncian a denunciar el robo sufrido al pensar que lo sustraído no tiene mucho valor económico o porque piensa que las posibilidades de recuperarlo son escasas. Esta situación se da sobre todo en los robos en domicilios particulares y segundas residencias.



2. LUGARES EMBLEMÁTICOS AFECTADOS POR ESTE TIPO DE HECHOS.

Archivo Histórico Nacional (Madrid).
Biblioteca Nacional (Madrid).
Biblioteca Episcopal de Zamora.
Biblioteca Diocesana de Vic (Barcelona).
Biblioteca de la Universidad de Barcelona.
Biblioteca del Castillo de Fuensalida (Valladolid). Sede de las Cortes de Castilla y León.
Biblioteca General de Navarra.
Catedral de Toledo.
Catedral de Tortosa (Tarragona).
Catedral de Tarazona (Zaragoza). Exposición temporal.
Centro Cultural Fontana D’or de Girona.
Iglesia de Catalañazor (Soria).
Iglesia de Villamediana (Palencia).
Monasterio de Montserrat (Barcelona).
Monasterio de Poblet (Tarragona).
Museo Diocesano de La Seo de Urgell (Lleida).
Museo Diocesano de El Burgo de Osma.
Museo del Monasterio de Santa María de Estany (Barcelona).
Museo Etnográfico de Ripoll (Girona).
Museo del Mar de Bermeo (Vizcaya).
Museo de Euskal Herria en Guernica (Vizcaya).
Palacio del Conde de Torreanaz (Cantabria).
Palacio de Torres Quevedo (Cantabria).
Palacio Jesús de Monasterio (Cantabria).
Palacio del Conde de la Vega del Sella (Asturias).
Palacio de los Condes de Marichalar (Soria).
Sinagoga de Melilla.



3. TIPOS DE DELINCUENTES DEDICADOS A ESTA ACTIVIDAD DELICTIVA Y MODUS OPERANDI

Dentro de los diferentes tipo de delicuentes que se dedican de forma profesional u ocasional a este tipo de robos, podemos destacar los siguientes tres grupos:

1. Bandas dedicadas al robo de todo tipo de obras de arte, que actúan principalmente en domicilios particulares (casas de campo, palacetes, chales, segundas residencias) e iglesias, de donde sustraen cualquier objeto artístico que pueda tener valor comercial, entre los que hay que incluir los libros y documentos. Su modus operandi es el habitual en esta clase de robos, es decir, comisión durante las horas nocturnas, en ausencia de los propietarios, forzamiento de las escasas medidas de seguridad de que suele disponer el inmueble (puertas, ventanas o techo), intento de causar el menor ruido posible para evitar que su presencia sea detectada por vecinos, carga de los efectos en turismo o furgoneta y posterior huida. Normalmente los ejemplares sustraídos son de poco valor, aunque en ocasiones pueden llevarse alguna obra de importancia que por casualidad se encuentren en el lugar de sustracción. Las zonas más afectadas por este tipo de hechos delictivos son Asturias y Cantabria, donde existe un elevado número de palacetes deshabitados gran parte del año con numerosas antigüedades.

2. Bandas especializadas en la sustracción de libros y documentos, que actúan en cualquiera de los lugares donde se pueden encontrar este tipo de bienes, como son bibliotecas, archivos, iglesias, museos, palacios, etc. Su modus operandi más habitual es el forzamiento durante la noche de cualquier entrada al lugar (Monasterio de Santa María de Estany y Monasterio de Poblet), aunque también, en ocasiones, actúan durante las horas de apertura al público empleando para ello la habilidad, pues este tipo de objetos son fáciles de ocultar (Museo etnográfico de Ripoll). Es poco habitual que exista violencia sobre las personas para la comisión del hecho delictivo, no obstante, hay excepciones como puede ser la sustracción del Códice del Apocalipsis del Beato de Liébana del Museo Diocesano de La Seo de Urgell. Al estar especializados en la sustracción de bienes integrantes del patrimonio bibliográfico, las obras que sustraen son gran calidad.


3. Delincuentes ocasionales, que aprovechando cualquier circunstancia favorable se apoderan al descuido de libros y documentos que se encuentran en bibliotecas, archivos, exposiciones temporales o casetas de ferias del libro antiguo. Por lo general y lamentablemente, algo que se repite en los mismos es la implicación de personas cuya actividad profesional gira en torno al estudio de libros y documentos contenidos en archivos, bibliotecas etc. se trata de investigadores, profesores, estudiantes y, en ocasiones, empleados desleales. Este tipo de hechos se dan en cualquier punto del territorio nacional y las obras sustraídas suelen ser de calidad (sustracción en la biblioteca del Monasterio benedictino de la Montaña de Montserrat (Barcelona), en el que estuvo implicado un rabino que trabajaba en un centro de estudios hebraicos de Tel Aviv el cual fue detenido en septiembre de 1996, junto con su esposa, dos fotógrafos y un zapatero, todos ellos ciudadanos israelíes, y en poder de los cuales se intervinieron cinco libros y manuscritos provenientes de la biblioteca de la Abadía. El rabino había visitado por primera vez el monasterio en julio de ese año, accediendo a nueve manuscritos árabes y hebreos con la intención de fotografiarlos, abandonando el monasterio con los mismos, los cuales no fueron recuperados en el momento de su detención; en 1.994 se vio implicado el jefe de la Sección de Conservación del Archivo Histórico Nacional en el domicilio del cual fueron hallados varios ejemplares con sellos oficiales. En alguna ocasión, el delincuente para evitar que se detecte la sustracción ha sustituido la obra en cuestión por otra con características externas similares (Biblioteca General de Navarra).

La mayor parte de los delincuentes suelen ser de nacionalidad española, aunque se han detectado grupos de extranjeros como los israelíes anteriormente citados, que actuaron en el Monasterio de Montserrat, un norteamericano que fue el cerebro del robo de Códice del Beato de Liébana o un profesor, también norteamericano que sustrajo manuscritos de las catedrales de Toledo y Tortosa, así como, de la biblioteca del Vaticano

Con cierta frecuencia, páginas de libros (usualmente misales) son arrancadas o cortadas, con diversas finalidades. Una de ellas es obtener un mayor beneficio económico con la venta por páginas sueltas, en vez del libro al completo (librero de Leipzig con el cantoral de Santa María de Estany y librería de Toledo). En otras ocasiones estas páginas se utilizan como elemento de decoración (lámparas, cuadros) e incluso llegan a exponerse en bares (bula papal expuesta en un bar de Granada). Y finalmente, en otras son arrancadas para ofrecerlas al comprador como prueba de la originalidad de la obra.

Hay casos en que el objeto que se persigue no es un documento o libro en si, sino los gráficos contenidos en los mismos (estampas, letras capitulares, etc), no siendo extraño encontrarnos en archivos y bibliotecas ejemplares en los cuales aparecen paginas con estas secciones recortadas. Esta actuación es realizada principalmente por personas con el único afán de llevarse un recuerdo.

Además del delito de robo/hurto que se está persiguiendo, cuando se corta una página o cualquier imagen de la misma, también se estaría cometiendo un delito o falta de daños con el agravante de ser bienes de interés cultural.




4. EL COMERCIO ILÍCITO DEL PATRIMONIO BIBLIOGRÁFICO

Generalmente, el autor de la sustracción trata de vender los efectos obtenidos en los rastros de determinadas ciudades o en librerías de antiguo y, últimamente, está siendo frecuente la comercialización a través de Salas de Subasta, tanto las convencionales como por Internet. Hay que destacar que en la mayoría de las ocasiones no existe vínculo de complicidad entre el autor del robo y el comerciante, el cual desconoce que la obra que está adquiriendo es de procedencia ilícita, salvo que el bajo precio al que se le ofrece pueda sospechar su procedencia ilícita.


También, el destinatario final o coleccionista generalmente actúa de buena fe, es decir, es desconocedor de la procedencia ilícita de lo que ha comprado. Por ello, puede ocurrir que tras tener conocimiento que un libro es robado haga entrega del mismo a la autoridades competentes (Exposición temporal en la catedral de Tarazona; entrega bajo secreto de confesión de un Libro de Oraciones sustraído de la Bibliteca Diocesana de Vic - Barcelona).

En lo que respecta a las implicaciones internacionales del tráfico ilícito de bienes integrantes del patrimonio bibliográfico español, además de los casos citados con anterioridad, se pueden señalar los siguientes:

Sustracción de una sinagoga de Melilla de documentos hebreos, los cuales iban a ser trasladados a Israel.
Subasta en la casa Sotheby’s de Londres del cantoral sustraído en Santa María de Estany, el cual fue adquirido por un librero de Leipzig - Alemania.
Implicación de un granadino en el hurto de numerosos libros de una biblioteca universitaria en Harvard (U.S.A.).
Aunque lo habitual es que se trate de conseguir el beneficio económico con la venta de los bienes sustraídos, en ocasiones se solicita un rescate por la devolución de la obra a su legítimo propietario (Privilegio Real siglo XV del Ayuntamiento de Borja - Zaragoza).

Para facilitar la comercialización ilícita de libros y documentos, con frecuencia se recurre a la eliminación de sellos, firmas y ex-libris.




5. PRINCIPALES DIFICULTADES EN LA INVESTIGACIÓN DE ESTE TIPO DE HECHOS

La detección de la sustracción se produce generalmente transcurrido bastante tiempo tras la desaparición, con lo cual se complica la investigación por la ausencia de posibles testigos, huellas, imposibilidad de recordar detalles de interés, etc. En ocasiones, sucede que no se detecta el robo o hurto, con lo que no hay denuncia y por ello es habitual que se localicen libros o documentos que aparentemente son procedentes de robo, pero que no se consigue averiguar de donde han sido sustraídos.

Las denuncias no son lo suficientemente detalladas respecto a individualizar cada pieza sustraída, porque no existen inventarios (en los casos de colecciones privadas). Escasez de información por parte de los denunciantes.

Generalmente los libros de una edición son iguales, es decir no son piezas únicas, por lo que en ocasiones es difícil identificar cual de todos es él que ha sido sustraído.





4. OTRAS PUBLICACIONES.

Publicaciones editadas por la Guardia Civil:

Obras de Arte Desaparecidas, se recogen las obras de arte más buscadas por la Guardia Civil. Esta publicación se ha realizado en colaboración del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en noviembre de 2001.


Obras de Arte Recuperadas por la Guardia Civil, en la que se incluyen los bienes culturales más importantes localizados por la Guardia Civil tras haber sido robados. Edición del año 2.000 financiada por Caja España.


Defensa del Patrimonio Cultural y Fuerzas de Seguridad, en el que se recogen las ponencias presentadas en el XI Seminario Duque de Ahumada, organizado por la Dirección General de la Guardia Civil y la Universidad Nacional de Educación a Distancia, los días 4, 5 y 6 de mayo de 1.999.


Protección del Patrimonio Histórico. La Guardia Civil y la Conservación de los Bienes Culturales, donde se recogen las ponencias presentadas en las Jornadas celebradas en Ávila en junio de 1.997, organizadas por la Consejería de Educación y Cultura de la Junta de Castilla y León y la Guardia Civil.




5. PREMIOS CONCEDIDOS A LA GUARDIA CIVIL POR LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO HISTÓRICO.

Mediante Real Decreto 102/2000 de fecha 21 de enero (BOE nº 19 de 22/01/2000) el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte concedió al Grupo de Patrimonio Histórico de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil la Corbata de Alfonso X El Sabio, por su destacada actuación contra el expolio de bienes culturales.



Concesión de la Placa de Plata de la Federación Española de Anticuarios, en reconocimiento a la meritoria labor realizada en defensa del Patrimonio Artístico Español. El día 26 de abril de 2.001 se celebró un acto en la Dirección General de la Guardia Civil, en el que la Presidenta de la Federación Dª. Mª Ángeles Rato Figaredo acompañada por una delegación de anticuarios de toda España hizo entrega oficial de la Placa al Excmo. Sr. Subdirector General de Operaciones de la Guardia Civil D. Pedro Muñoz Gil.

Hacer Historia

(Paco Laguna)
Fuente: Revista de Feria de 1998

Hace unas fechas, en uno de mis adictos viajes al Rastro de Madrid, encontré un documento que me hizo mucha ilusión, y por supuesto compré para tenerlo en mi modesta biblioteca. Se trata de la primera revista de feria de nuestro Villa del Río, en la que podemos leer en su portada:

FIESTAS EN VILLA DEL RIO,
QUE EN HONOR DE SU EXCELSA PATRONA
MARIA SANTÍSIMA DE LA ESTRELLA,
TENDRA LUGAR DURANTE LOS DÍAS 7,8,9,10 Y 11
DEL MES DE SEPTIEMBRE DEL CORRIENTE
AÑO DE 1927.

Un histórico ejemplar que nos dice que la revista que tiene en sus manos, distinguido lector, tiene una antigüedad de edición de 71 años, que por aquellas fechas era un gran mérito editar una revista con el contenido tan suculento como lleva dentro y de tanta historia para Villa del Río.

Se dice: "Villa con 6.373 habitantes, cabeza de Ayuntamiento del partido judicial de Montoro, situada a 168 metros sobre el nivel del mar, a la margen izquierda del Guadalquivir, a 1 Km y 400 m del límite oriental de la provincia, al pie de tres colinas llamadas San Cristóbal, los Relaños y Morrón y al Essudoeste de la cabeza de partido.
El término municipal es terreno de buena calidad por la campiña que se extiende al sur y arenisco por la parte del Norte. Sus principales productos son: aceite, cereales y hortalizas, cría de ganado de cerda, caballar y vacuno, caza menor y pesca de anguilas, albures, peces y barbos.
Tiene estación férrea en la línea de Madrid a Cádiz distante de la población 500 metros por camino bueno".
"La Ermita de Nuestra Señora de la Estrella patrona del pueblo y a quien los vecinos tienen gran devoción, está situada a 300 metros de la población".

Se inserta un articulo firmado por las iniciales J.P.L. que dice así y es digno de mención:
"Así se Hace. Villa del Río quiere ser digno de su tiempo y de su privilegiada situación; al margen de un gran río, al borde de una vía férrea de primer orden, ve claro el esplendor de su destino. No le basta la feracidad de sus campos, el florecimiento de sus industrias; aspira al supremo bien; la cultura de sus hijos. Y para lograrlo emprende el camino cierto que lleva al estado de plena civilización; construye más escuelas y aumenta sus plazas de maestros primarios. Esta discreta y gallarda actitud es ejemplo digno de alabanza y de imitación. Es una hermosa lección que deben tomar muchos pueblos con reputación de ilustrados y fama de ricos, con humos de grandes señores que atienden de cualquier manera a la educación y enseñanza de la niñez; algunos de esos que están dando asunto a esas aflictivas crónicas de Bello.
Villa del Río es un alarde optimista del renacer de España. Desde que se pisan sus calles -tan elocuentes son las cosas de allí- gana al ánimo la confianza de días mejores para la patria. Su juventud, su actitud, su alegría son pregoneras del empuje de sus naturales para elevar el pueblo a la categoría de ciudad de un gran país. Y ello, de hoy más, lo confirman elocuentemente los magníficos edificios para graduadas que está levantando. Como que dentro de poco podrá mostrar orgulloso las más completa de la provincia.
De tal suerte se comporta aquella Aldea de ayer. Y así se asegura la importancia y decoro de ciudad modelo de mañana."

La información gráfica es abundante, podemos ver la corporación municipal con su alcalde D. Juan Torralba Montes, del que se dice: "Joven alcalde que con su actividad y celo ha conseguido en el tiempo de su actuación transformar el pueblo dotándolo de Casa de Socorro con varias dependencias, un matadero con los mayores adelantos, camioneta de riegos, carros de conducción de carnes, limpieza y de transporte, etc., etc y otras muchas reformas y servicios, a más de las obras de alcantarillado y pavimentación hechas y que se están llevando a efecto en la actualidad".

Se dice también al pie de una foto de don Emilio de León y Primo de Rivera, que siendo alcalde, donó unos terrenos donde se están levantando dos grandes grupos escolares.

Algunas fotos dicen en su pie:
- Fachada del Ayuntamiento y del Mercado Público;
- Estación del Ferrocarril a 300 metros de la población;
- Puente romano sobre el río Salado;
- Arco de entrada al Real de la Feria;
- Vista general de la población desde el puente de hierro,
- Elevación de globos,
- Paseando por el Real de la Feria,
- Calle Sotomayor de reciente urbanización,
- Aspecto de la feria de ganado,
- Calle de los Molinos y de Eduardo Lope, está recientemente pavimentada y alcantarillada,
- Grupos escolares de cinco aulas cada uno en construcción destinados a niños y niñas,
- Casa de Socorro con los médicos Drs. Buisan y Coleto,
- Convento de Jesús destinado a colegio de niños y niñas, y calle Santos Isasa,
- Puente de hierro sobre el Guadalquivir,
- Hospital en construcción,
- Nuestra Patrona de la Estrella patrona de Villa del Río,
- Central de teléfonos,
- Vista de las Aceñas, terrenos cedidos por el Conde de Monte Real para campo de Aviación Militar,
- Carros de Limpieza,
- Dos vistas del Matadero público,
- La banda de municipal recientemente instrumentada y uniformada.

Algunos anuncios dicen:
- Sociedad de aguas potables La Estrella;
- Mangranel y Cia., fábrica de extracción de aceites y cereales;
- Viuda de Eduardo Vinuesa Núñez, fábrica de jabones;
- Dionisio Carabaño, almacén de pieles;
- Pescadería Pastilla;
- Miguel Colomer Martí, Fábrica de sulfuros, jabones, extracción de aceites de orujo químico de D. Miguel Lope Ruperez;
- Automóviles Andrés Coba Llorente;
- Juan Torralba, paquetería, ferretería, ultramarinos;
- Francisco Muñoz Martín, exportador de aceites y cereales;
- Domingo Buitrago Rodríguez, Exportador de aceites y cereales;
- Viuda de Bartolomé Borrego Castro, fábrica de chocolates;
- José Pérez Calleja, fábrica de harinas y sémolas;
- Cesáreo García, establecimiento de comestibles....

Son detalles de un pasado que nos sirve de mucho para mirar al presente, ya que las historia de los pueblos es fundamental.
Hace unas fechas hablaba con un amigo de la buena labor de la radio de nuestro pueblo "Matías Prats F.M." al crear afición hacia la misma, por sus puertas abiertas, a mí me las abrieron cuando se inauguró y nunca había pisado una radio y hoy me encanta, posiblemente no sepamos valorar el trabajo de Javier Calleja, pero algún día, como hoy hacemos con esta revista tan añeja, hagan otras generaciones al hacer historia de nuestro pueblo.

ARQUITECTURA CIVIL - Casa blasonada de la calle Blas Infante

A propósito de la casa blasonada de la calle Blas Infante con vuelta a la calle Ramón y Cajal.

(Rafael Agüera Espejo-Saavedra. Diplomado Superior en Genealogía, Heráldica y Nobiliaria)
Fuente: Revista de Feria de 1998.

En contraste con otras opiniones, tan respetables y extendidas como, a mi juicio, no suficientemente documentadas, entiendo que esta Casa, sin duda una de las más interesantes de las que conforman el patrimonio de nuestro Pueblo, no tuvo en el pasado usos de Posada o Casa de Postas, ni con tales blasones que ennoblecen su fachada.
En efecto, un estudio serio, apoyado en documentación y bibliografía histórica y ceñido, además, a las leyes de la Heráldica, nos lleva a determinar, con bastante precisión, la época en que dichos blasones fueron labrados, el hecho histórico que conmemoran, así como la identidad de los propietarios de la Casa, cuya memoria quisieron perpetuar.
A través de una detalladísima Crónica, conservada en el Archivo Histórico de Simancas, conocemos que el Infante de España D. Carlos de Borbón Farnesio, que a la sazón se hallaba en Sevilla, fue llamado a regir los destinos de los Ducados de Parma y Piacenza, que le correspondían por línea materna. Corría el año de 1731 y nuestro Infante partió, por tierra, el día 20 de Octubre, con destino al Puerto de Barcelona donde embarcaría para Livorno. El desplazamiento lo efectuó en etapas de 25/40 Kms. Diarios, que recorría por las mañanas, acompañado de un amplio séquito, alojándose en Casas Principales de los lugares fines de cada etapa elegidas previamente al efecto. Pues bien, según reza dicha Crónica "el día 26 de octubre, llegó a Aldea del Río, alojándose en Casa de D. Alonso Molleja, bastante capaz para la miseria del lugar, donde no tuvo otra diversión que salir de caza al Soto de la Vega, donde mató 12 o 13 conexos".

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Como es sabido, el Infante ocupó, posteriormente, el Trono de las Dos Sicilias y, por último, fue proclamado Rey de España, con el nombre de Carlos III, dignidad que ejerció desde el año 1759 hasta su muerte, el año 1788.
En estascircunstancias parece lógico concluir que el dueño de la Casa, D. Alonso Molleja y Salcedo, o sus inmediatos sucesores, decidieran dejar constancia y memoria de la visita del ya Rey de España haciendo instalar los blasones que nos ocupan, probablemente aprovechando para ello las obras que se realizaron el año de 1776, según podemos leer en un sillar de la fachada que da a la calle Ramón y Cajal. Posteriormente la casa pasó a ser propiedad del Conde de Colchado, al casarse un descendiente de D. Alonso con la Condesa de este título.
La descripción de los blasones, con arreglo a las Leyes de la Heráldica, es la siguiente:
1. Al lado diestro y sobre la puerta principal (lugar de honor) Armas de España Simplificadas (Cuartelado de Castilla y León) . Al timbre, Corona Real abierta y rodeado del Collar de la Orden del Toisón de Oro.
(Hago notar a los curiosos que la colocación del Castillo y Leones es inversa a la correcta, lo que se debió inspirarse en una matriz sigilar).

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2. Al lado siniestro y sobre la puerta principal. Armas de Don Alonso Molleja y Salcedo. Escudo medio partido y cortado. 1º un lucero de ocho radios (se desconocen los esmaltes) 2º En campo de gules, un aspa o Cruz de San Andrés, de oro. 3º En campo de plata, un sauce arrancado, de sinople, cargado al tronco de un escudete de oro (una de ellas desaparecida). Al timbre, yelmo plazado de perfil, con cinco rejillas vistas, adornado de plumas, y, el todo, ornado de lambrequines y volutas, o sea una clásica estructura barroca típica del siglo XVIII.
Estas armas vinieron a la familia Molleja por línea femenina ya que son propias de los Caballeros Salcedo, de origen vasco, quienes, según nos informa Argote de Molina en su obra "Nobleza de Andalucía", estuvieron representados por D. Ortum Sanz de Salcedo en la conquista de Baeza, importante hecho de guerra que tuvo lugar el día de San Andrés (30 de noviembre) del año 1227, de donde proceden las aspas de oro que enriquecen desde entonces sus blasones.
No quiero terminar estas notas sin mencionar las muy meritorias investigaciones que, sobre nuestro pueblo, vienen realizando mis buenos amigos Catalina Sánchez y Francisco Pinilla, a los cuales creo debe Villa del Río un homenaje de reconocimiento, así como significar que, precisamente, Catalina ha investigado y puesto de manifiesto el privilegio de cadenas de que gozó esta Casa, cuyo origen pudo estar en esta Real visita.

Candil tardoantiguo o visigodo

(Francisco Pérez Daza)
Fuente: Revista de Feria de 1998)

Sin criterio sólido ni pensamiento previo no hay inspiración; ésta es consecuencia del trabajo, que alcanza las cotas más elevadas en las manifestaciones plásticas; la creatividad de aquellos ceramistas parece como si resucitara de pronto en este candil de cronología tardoantigua.
Todos los pueblos conquistadores posteriormente aprenden y aplican formas tomadas de las naciones que conquistan. Las artes representan uno de los capítulos más brillantes de las culturas que se superponen durante siglos en la Península Ibérica. Artesanos, orfebres y artistas de todo género crearon obras y estilos que aún se ven reflejados en los gustos y en múltiples labores populares. Las artes constituyen aún hoy uno de los elementos más significativos de nuestra identidad cultural.
La antigüedad tardía es una época de cambios profundos. Ciertamente, muchas de las antiguas instituciones desaparecen, otras se transforman, la cultura sigue bebiendo en las fuentes clásicas para expresar y adaptarse a una nueva realidad. La arqueología ha desvelado, en parte algunas interrogantes, pero aún faltan muchos estudios para conocer a fondo la realidad de esta antigüedad tardía. Sólo los materiales arqueológicos ayudan a explicar determinados aspectos de la sociedad o la cultura hispana bajoimperial.
El arte tardoantiguo o visigodo desarrollado, es ya medieval y, por tanto, entre posclásico y anticlásico. La fase de conjunción entre la cultura tardorromana pagana y cristiana y la visigoda se produce en el siglo VI; el siglo VII es el momento de máxima creatividad, y entre 711 y 720, aproximadamente, puede considerarse radicalmente aniquilada la cultura visigoda a mano de los invasores árabes.
Siempre las formas de uso cotidiano dependieron de la economía, la religión, el clima, etc; asimismo en las fases posteriores aparecen nuevas estructuras derivadas precisamente de aquellas bases fundamentales, cuando estas formas han tenido origen antiguo, si este es artístico, se ha ido enlazando con las nuevas formas sin tratar de eliminar a las anteriores.
En los alrededores de Villa del Río existen pocos asentamientos de cronología tardoantigua o visigoda. Sin embargo, tenemos al otro lado del Guadalquivir y a la izquierda de la carretera de la Fuensanta, un sentamiento romano reutilizado en tiempos posteriores. Al realizar unas labores agrícolas apareció una lucerna o candil de una tipología no conocida hasta el momento, sólo tenemos referencias de esta tipología en dos piezas aparecidas en el yacimiento de Cercadilla (Córdoba) y otra en el norte de África.
Depositado en nuestro museo arqueológico se encuentra hoy este bello y raro candil o lucerna que, en forma de palmatoria de platillo, presenta un cuerpo cónico de 105 mm. de diámetro superior, 60 mm de diámetro inferior a base y 35 mm de altura. En la parte superior presenta un roto que correspondería al asa y en la parte opuesta, sobre el filo, el pico para sostener la mecha frente al agujero de luz, éste de un diámetro irregular de 25 mm y en la parte superior del depósito el agujero de alimentación, éste de 23 mm.
Como decíamos anteriormente, es poco frecuente esta tipología. Quizás siguiendo las formas de las lucernas romanas, estos candiles más funcionales, más sencillos al poderlos hacer a torno serían adoptados en algunos lugares. Aquí en la Península Ibérica su utilización es escasa y sus formas como decimos poco conocidas. Su cronología puede fecharse a finales del siglo VI y principio del siglo VII.

BLAS MOYANO - Deseo Cumplido

(Autor: Francisco López López. Revista Feria de 1998)

Cuando este escrito llegue a las páginas de nuestra revista de feria, ya habrá acontecido un acto hermosísimo de reconocimiento a la labor cultural, desarrollada durante toda su longeva vida, por uno de nuestros ilustres hijos de Villa del Río.

Me refiero, al homenajeado Blas Moyano. Todo un pueblo agradecido (como no podía ser menos), hizo acto de presencia, para significar su agradecimiento, a quien tanto bien hizo por su pueblo, elevándolo a la categoría de pueblo culto.

¡Por fin!, hoy podemos contar en Villa del Río con una calle que se llama Blas Moyano. De verdad que me siento muy orgulloso de haber contribuido, en mi modestia, a plasmar el nombre de esa calle. Me siento verdaderamente villarense cuando al andar por mi pueblo, leo el nombre de varias calles que ya tienen nombres de significados villarenses. Es que así es fácil reconocer que el camino se hace al andar, y que nuestro pueblo ha entrado en la dinámica de merecer ser reconocido como uno de los que se incorporan a la importante labor de dar a conocer a sus hijos a través de la cultura de sus calles.

La historia tenemos que crearla nosotros mismos, sin ambigüedades, y plasmado para próximas generaciones el bien hacer de nuestras propias raíces.

Dar nombre a una calle, también significa un derroche de amor hacia sus propios habitantes, colabora a mantener las raíces firmes y a sentir aún más viva la llama de ser villarense. Es como alimentarse, más amor hacia uno mismo, también es como estar más firme y seguro, por esto creo que deberíamos proliferar mucho más en este tipo de acontecimientos.

Sólo pido a las autoridades de hoy y del mañana que continúen con esta labor que engrandece a los pueblos y los identifican con sus propias raíces.

El Ayuntamiento dedica una plaza al pintor Blas Moyano

(Autor: Rafael Muñoz Moreno. Revista de Feria- 1998)

En los últimos años y también en estos últimos meses he comprobado con alegría, cómo es reconocido fuera de Villa del Río y dentro un importante e ilustre hijo predilecto del arte, al igual que de su localidad natal, cuando la Corporación municipal en pleno, acordó, por unanimidad, rotular una plaza en honor al pintor Blas Moyano, situada en la calle Libertad, que se decidió en sesión plenaria celebrada el pasado día 28 de Mayo del presente año.

El recuerdo plenario responde a la solicitud presentada por un villarense que se reunieron y crearon la Peña Cultural Recreativa Blas Moyano.

He sentido alegría, pues se trata de un acto de reconocimiento y homenaje, un acto de justicia para uno de nuestros embajadores villarenses.

La institucionalización de darle nombre a la Plaza, por el Ayuntamiento, ha sido acogida con sensibilidad, dicha idea de homenajear al artista, en la fecha y el momento más adecuado. Teniendo el acto de celebración la presentación de una nueva muestra de su arte, del prestigioso Blas Moyano alcanzando altas cotas y despertando el interés de los aficionados y coleccionistas, la exposición que tendrá lugar del 1 al 15 de septiembre en la Galería de exposiciones de la Casa de la Cultura, con motivo de celebrar y festejar Villa del Río sus fiestas y feria en honor a la Virgen de la Estrella.

El acto de descubrimiento de la placa que da nombre a la Plaza dedicada al pintor y su esposa Dª Esperanza, el alcalde de Villa del Río, Bartolomé Delgado, y numerosos amigos y vecinos de la localidad, que quisieron sumarse a tan emotivo acto.

Sinceramente, se ha hecho justicia rotulando la Plaza al Pintor Blas Moyano que se encuentra situada perpendicular a la calle Libertad, que es lugar donde nació, creció y vive el artista.

La inmensa labor cultural llevada a cabo por Blas Moyano, emblemático artista que con sus pinceles ha sido capaz de divulgar su magnífica obra y en su empeño de engrandecer el nombre del pueblo que le vio nacer del cual está tan orgulloso sentirse. Haciendo una pequeña semblanza de sus obras, decir que hay en América, Francia, Bulgaria, Italia, Portugal y casi todas las provincias españolas.

Su siempre bien reconocido coraje, le ha llevado a defender este pequeño pueblo, en todos los lugares donde su presencia ha sido requerida, siempre su estandarte ha sido la Virgen de la Estrella su amado pueblo. Razones suficientes ha dado para quedar demostradas la defensa de sus raíces y ser reconocidas por los ciudadanos de Villa del Río.

No obstante, aún siendo todo lo anterior suficiente, es preciso recordar su amor hacia su pueblo, tan fiel que ha legado ante escritura notarial toda su obra al Ayuntamiento de Villa del Río.

Por todo ello y mucho más, considero que este homenaje ha sido una complacencia de agradecimiento por parte de sus amigos y paisanos, al reconocimiento de una vida profesional y artística de este hijo predilecto, rotulándole la Plaza “Pintor Blas Moyano”, en Villa del Río.

BLAS MOYANO: Una larga y fructífera vida.

(Autor: Rafael Muñoz Moreno. Revista de Feria 1.998)

Blas Moyano Rosauro nace el 25 de julio de 1913 en Villa del Río, pueblo netamente andaluz impregnado de sol y color. Ese paisaje de luz meridiana, reflejado en el Guadalquivir, marca esa sensibilidad que manifiesta su retina para captar diferentes gamas de luminosidad y tonalidades.

La vocación por la pintura resurge en Blas ya casi desde el vientre de su madre (María Rosauro).

A los 17 años obtiene una beca otorgada por la Diputación Provincial de Córdoba obteniendo el nº 1 ante 412 aspirantes, para cursar estudios de Dibujo con D. Rafael Guijo e Historia del Arte con D. Vicente Ortiz Belmonte. Ésta constaba de tres años de estudios, y tras unas inmejorables calificaciones (Sobresaliente y Matrículas de Honor) decidieron prorrogarla un año más. Durante este periodo fue alumno de D. Enrique Romero de Torres, hermano del famoso pintor cordobés.

En 1934 se traslada a Madrid para ampliar estudios en la Escuela de Bellas Artes. Después de dos años y a través de su carácter rebelde deja de someterse a academicismos e inicia su labor personal con una técnica particularísima.

Las exposiciones de su obra se suceden en distintos puntos del país y del extranjero (1957 Madrid- Circulo de Bellas Artes con 37 obras. 1959 Salamanca- Sala Miranda con 25 obras ).

Nuevas participaciones en muestras artísticas y premios se van uniendo a su palmarés. Las críticas realizadas por diferentes medios de comunicación le conceden importantes elogios a su trayectoria. Su producción de figuras al paisaje, de la tipología humana al objeto.

Sus grandes murales dan muestra de su creatividad y de una depurada técnica, se exponen en: Barcelona, Alicante, Burgos, Santander, Vigo, Montoro, Villa del Río, etc.

A medida que avanza su obra la crítica le otorga mayor prestigio. En Marzo de 1977 es invitado a exponer 35 de sus obras en la Galería Exotérica de Madrid.

En Septiembre de este mismo año expone por primera vez en Villa del Río. La muestra (de 40 obras) es organizada por el Centro Social y Cultural Al- Andaluz, está tiene lugar en la calle Alta, 49. Se suceden las exposiciones personales así como las participaciones del pintor en diversos homenajes dedicados a actos culturales y benéficos.

En abril de 1980 se celebra en la Casa de la Cultura, la segunda exposición en su pueblo natal, con un total de 114 obras en la que se recoge su trayectoria profesional.

En septiembre de 1986, el reconocimiento de su pueblo hacia el pintor es unánime y le otorgan el nombramiento de hijo predilecto de la villa.

En Marzo de 1987 expone en la Galería Studio de Córdoba, suscitando gran interés en los ambientes artísticos de la Capital.

Blas Moyano es un artista capaz de captar a la perfección el mundo que le rodea para después traducir en color y armonía toda la agitación del entorno. Y es que según este pintor radica en haber sabido instruir esa vibración campesina que subyace tras la realidad.

La pintura del maestro está impregnada de su propia personalidad (hombre abierto y sencillo, carácter inquieto y rebelde, no sujeto a imposiciones ni normas preestablecidas) Además, posee la secreta elegancia de proclamar en voz alta aquello que guarda en su corazón.

A pesar de la genialidad reflejada en sus pinturas no deja de ser esa persona afable, sencilla a la cual gusta de charlar con sus paisanos y amigos, además de disfrutar del recuerdo de su pueblo.

Blas Moyano quiere perder el brillo de sus ojos en la tierra que le vio nacer.